BeijingW tiene muchos atractivos, pero por encima de todos sobresale el asalto a la Gran Muralla China. Desde la ciudad hay 4 puntos visitables. Nos decidimos por Simatai, el más alejado a 110 Km, pero más interesante por ser menos turístico. Alquilamos un taxi para todo el día por 80 € que nos esperó las 5 horas que duró nuestra ruta.
El complejo de la visita está bastante bien montado. Se asciende a la muralla por un teleférico, que ya empieza a dejarte unas vistas impresionantes. Una vez arriba, nada más pisarla las sensaciones son indescriptibles. Y te acompañan durante todo el recorrido. Además de las vistas espectaculares, la historia bajo los pies hace el resto.
Se camina por encima de la muralla, cruzando las torres que marcan los diferentes tramos; la distancia entre las mismas equivalía a dos tiros de flecha; así ninguna sección quedaba desprotegida. Los ladrillos de la muralla, están cocidos y cementados con una mezcla de cal y arroz glutinoso. Se aprecian en muchos laterales los agujeros de los diversos asedios sufridos a lo largo de la historia.
El tramo de SimataiW no está reparado en muchos trozos, por lo que hay que extremar la precaución algunas veces, con pendientes de vértigo y partes ruinosas. Aunque despacito puede hacerse sin problemas, el paseo puede llegar a tornarse agotador, por lo que conviene ir provisto de agua y reconstituyentes.
Todas las torres están vigiladas por unos personajes indescriptibles a los los que bautizamos “los habitantes de la muralla”, encargados de cuidarla de los turistas, en lugar de los enemigos mongoles de antaño.
Otro de los personajes que nos encontramos (puesto que turistas había muy pocos) fueron los parásitos de la muralla; sí llamamos a las mujeres chinas que te seguían en la caminata ofreciéndote agua y souvenirs. Había una para cada uno. Me mosqueé con la “mía” porque deseaba hacer el camino solo: Go away! I’m not going to buy you anything!
Otro de los atractivos de Simatai es la posibilidad de descender en tirolina en lugar de en teleférico, y terminar con un corto pero agradable paseo en barca, hasta la base, donde llegamos reventados pero con una sensación de felicidad por haber vivido una experiencia que sabemos será inolvidable.


[...] de las visitas obligadas al llegar a ChinaW es sin duda la visita a la Gran Muralla. Lo que pocos saben es que se pude hacer el descenso en tirolina. Para subir a la Gran Muralla se [...]