
Llubljana está situada en una cuenca entre el KarstW y las regiones alpinas, a 298 metros por encima del nivel del mar. Es una ciudad con un encanto especial que habrá que ir descubriendo poco a poco a medida que vas paseando por sus calles. Es lo suficientemente grande como para albergar todo lo que una capital debería tener, y lo bastante pequeña como para guardar la intimidad de todos los que la forman.
Lo que más llama su atención es su casco antiguo barroco, el cuál, está rodeado por edificios y mansiones del estilo del Art. nouveau, y por obras del arquitecto mundialmente conocido Joze PlecnikW. Entre ellas destacan la renovación de los numerosos puentes con que cuenta la ciudad, como el Puente de Trnovo, El puente de los Zapateros y el Puente de los Dragones. Este último merece la pena al menos asomarse a él. Se halla al lado del mercado y fue construido en 1901, en el lugar del anterior “Puente de los Carniceros” de madera. El puente es una construcción de hormigón y hierro, y fue de los primeros puentes de este tipo en Europa. Tiene cuatro estatuas de dragones custodiándolo y se considera de los monumentos más característicos de la ciudad.
Según cuenta la leyenda, el fundador de Llubljana fue el príncipe griego Jasón junto a sus compañeros, los Argonautas. Estos, huyendo del rey Aites, a quién habían robado el Toisón de oro, navegaron del mar negro por el río Danubio, del río Danubio al río Sava, y del río Sava al río Llubljanica. Aquí fue donde Jasón encontró a un monstruo terrible con quién combatió y a quién mató. Este monstruo fue el ladrón de Llubljana que ahora reside encima de la torre del Castillo de Llubljana, representado en el escudo de armas.
Llubljana es una ciudad muy barata, comer y dormir allí es económico en comparación con otras ciudades eslovacas. Una de las zonas que mas me gusto de la ciudad es el castillo desde donde hay unas vistas impresionantes y es una de las mejores zonas para hacer fotografías, asi que os recomiendo que no os lo perdáis.
La forma de moveros os recomiendo que lo hagáis a pie, ya que está todo muy cerca, y no dejéis de pasear por sus callejuelas y su casco antiguo, visitar los puestos ambulantes. En el casco antiguo se puede disfrutar de sus comidas típicas y si no os gustan, pues hay muchos restaurantes italianos, alemanes. La calidad en general es buena y cuidan mucho la presentación en la comida.


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