El otoño ha llegado y con él la melancolía, el recuerdo, la esperanza de pensar cuando serán nuestras próximas vacaciones. El mejor antídoto para combatir esta nostalgia es hacer pequeñas escapadas en la estación otoñal, no hace falta que nos resignemos hasta las próximas vacaciones, una de las formas es intentar sobrevivir mediante cortas escapadas, para recuperar la alegría y energía positiva de los meses más calurosos que dejamos atrás.
Muchos de nosotros no podemos viajar por falta de tiempo, de dinero o de muchas otras cosas, pero también hay otras formas de viajar y hoy la voy a compartir con todos vosotros, viajar en nuestra mente, recordar y trasladarnos a algún rincón que nos traiga sueños, felicidad, añoranza, muy buenos recuerdos.
Hoy viajaremos al pasado, a un pequeño rincón de OrenseW donde pasé mi infancia, un rincón lleno de magia, de recuerdos, de sensaciones, de olores, ese lugar sin duda es Valdeorras.
Si cierro los ojos y me pongo a pensar lo primero que se me viene a la mente en esta fecha es el aroma a magosto, al ruido de ir paseando por el campo y escuchar como caen de los arboles las castañas, recuerdo los campos llenos de vides, los colores tan intensos de las uvas, las bodegas, las catas, los aromas dulces y los sabores afrutados, esa sensación de olor madera y a tierra húmeda, eso es lo que ocupa hoy mi recuerdo.
La comarca de O Barco de ValdeorrasW, es conocida tradicionalmente por sus vinos, durante muchos años se ha realizado un gran esfuerzo por recuperar las variedades autóctonas, en partículas Godello y Mencía, han conseguido elaborar un vino con personalidad propia. La calidad de estos vinos se debe a la tierra que Galicia tiene, al clima, a la situación de sus viñedos ya que se extienden por la sierra y por todas las praderas montañosas de la comarca a una altura superior de la ciudad.
La tradición del vino en la comarca de Valdeorras es muy intensa. Su consumo forma parte del día a día. Nadie duda en hacer un descanso y gozar de unos minutos tomando un vinito, es habitual en cada casa tener vino casero y cuando se hace una visita, lo primero que te ofrecen es una copita de vino. La gente de Valdeorras es así de amable.
Pero si tenéis buen gusto por el vino y viajáis a Valdeorras comprobaréis que no solo consiste en ingerir el vino, se trata de disfrutar con el ritual. Toma una copa llena es toda una experiencia. Primero abrir la botella, oler el corcho, observar cómo va llenándose hasta la cantidad justa con ese color tan intenso, mientras ves como el cristal se tiñe, inspirar la fragancia que se desprende.., si, es un acto placentero, que no todo el mundo sabe disfrutar.
Foto: Isabel Vega



[...] disfrutar mucho en las ferias en Galicia, junto con un buen pulpo a feiraW y una copita de vino de Menciña muy típico de la comarca de Valdeorras. (Todavía no está valorado) Loading … [...]