Desde hace siglos Burgos es tierra de viñedos, una circunstancia documentada históricamente que tiene su reflejo artístico en el mosaico romano dedicado a Baco, dios del vino, en Baños de ValdearadosW.
La Ribera del Duero acoge la denominación de origen del mismo nombre, bajo el que se encuentra una producción de calidad, que se ha hecho un nombre en todos los mercados. Arlanza, con una antiquísima tradición vitivinícola, es el otro referente provincial en la producción de vinos con denominación.
La provincia burgalesa acoge las tres cuartas partes de los viñedos de esta denominación, que se extiende a Soria, Segovia y Valladolid. Los viñedos se localizan sobre una franja de 115 kilómetros de longitud y 35 de anchura. La proximidad de las viñas al río, su orientación sur, la escasa pluviosidad y las habituales nieblas matutinas proporcionan la humedad necesaria para garantizar la calidad de la producción.
La variedad predominante es la uva Tempranillo, que supone un 93% de la producción de la Ribera del Duero, aunque en este entorno se producen también otras variedades. Denominada también Tinto del País o Tinto Fino, se caracteriza por su prematura maduración y una piel gruesa que proporciona color intenso, cuerpo y carácter al vino. El éxito de esta denominación responde a la apuesta personal realizada en la década de los 70 por algunos bodegueros de la zona. Más de 200 bodegas están amparadas en la actualidad por la denominación de origen.
En Burgos también hay otras variedades como el chacolí que es un vino joven, chispeante, de baja graduación, con expresión carbónica y acidez característica que ha sobrevivido en el tiempo producido de forma artesanal en el norte de la provincia y que se está recuperando paulatinamente en el Valle de Mena, Poza y Las Caderechas: esta modalidad también se producía en la comarca de La Bureba.
Las comarcas productoras de vino son conscientes del interés que despierta su actividad, necesidad que encuentra respuesta en la organización de visitas, catas comentadas y otras actividades relacionadas. En este entorno es posible recorrer parte de la red subterránea de bodegas medievales de Aranda de DueroW, conocer el Centro de Interpretación de la Arquitectura del Vino, en la misma localidad, o acudir a las bodegas profesionales que tienen habilitada su visita.
En Burgos no sólo hay buenos vinos, sino que su comida es esquisita por excelencia y sus tapas de lo mejor de la ciudad.
Foto: Alex Porta



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