Iniciado en 1537, es la parte más emblemática de la traída de aguas de la Ciudad. Probablemente sea el principal acueducto renacentista español y la obra más destacada de Pierres Vedel, que emulará las obras hidráulicas romanas.
El manantial del que se toma el agua, La Peña del Macho, está a unos 4 kilómetros de Teruel. En ese trayecto y bajo la ciudad se articuló un complejo dispositivo de canalizaciones, que comprendía más de 140 arquetas y 11 fuentes. Hasta este momento, la recogida de aguas se hacía a través de los Aljibes Medievales situados en el subsuelo de la Plaza del Torico. Los aljibes son depósitos de agua que comenzaron a construirse en el año 1373, respondiendo de esta forma, a la necesidad de almacenar agua para casos de escasez.
El Viaducto, no fue construido hasta 1929, fue y sigue siendo una necesaria infraestructura ingenieril y urbanística, muy apreciada por los turolenses. Se inauguró el día 29 de octubre de 1929 y la calzada se bautizó con el nombre de avenida de la Reina Cristina. El autor del proyecto fue el Ingeniero de Caminos turolense don Fernando Hué de la Barrera, y el presupuesto no alcanzó el millón de pesetas.
Hoy en día, el Viaducto está declarado Bien de Interés Cultural desde el año 2004. Si bien lo más importante es su valor urbanístico, ya que desde su construcción en 1929 supuso una importante reforma urbana que mejoró el acceso a la ciudad desde la antigua carretera de Valencia. Esta obra la llevaron a cabo tres ingenieros, Hué, Liñán y Carlos Castel, y para imaginar el valor que le dieron los turolenses a esta obra, basta saber que a éste último le dedicaron la Plaza del Torico.
Une la vieja ciudad amurallada con los Llanos de Pinilla, evitándose el dificultoso paso del Carrajete (antigua carretera de Valencia). Hoy más de la mitad de la población, reside en esta zona, denominada Ensanche. En su construcción se tardaron al menos siete años, por dificultades económicas.
Fuente: Información Turística de Toledo
Foto: Isabel Vega



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