Nublado y fresco. Salimos 08′15 h. Sumando los kilómetros que recorramos hoy, en total han sido 3.000 km en autobús en 12 días
Llegamos a Lipica antes de la apertura. Hace de guía una señora trabajadora del complejo. Lo hace en italiano, pero habla muy lentamente, lo que hace que se le entienda la casi totalidad. Hay que recordar que en la zona, hay muchos eslovenos que van a trabajar a Italia diariamente, por lo que el italiano es bastante común en la zona. Por cierto que se ha unido a nosotros el único italiano que visitaba las instalaciones. Empieza la visita a las 10′00 h. Ver lo copiado de Internet.
Durante cuatro siglos se ha formado y consolidado el caballo de raza lipizzana, que se originó en la dura tierra del Carso, en Lipica, Eslovenia. Ya en los tiempos de los Romanos se hablaba mucho sobre el caballo cársico, el antepasado del Lipizzano, que habitaba los yermos pastos de ésta región. La sangre del caballo tordillo del Carso se había mezclado con la de los caballos españoles, napolitanos, árabes y de Kladruber. Así nació el Lipizzano de hoy, conocido por su blanca belleza, por su inteligencia y por su movimiento.
En el siglo XVI las tierras eslovenas pertenecían a la monarquía austriaca de los Habsburgo. La monarquía era grande y para poder dominarla, los caballos fueron indispensables para las necesidades de la corte, para los transportes, el correo y también para la Escuela Española de Equitación en Viena. Como la cría caballar española, que fue la más importante y distinguida en Europa occidental y central, empezó a decaer, la monarquía austriaca decidió de independizarse y crear su propria cría de caballos.
Por éstas razones el archiduque austriaco Carlos II (entronizado príncipe de las regiones eslovenas bajo la corona austriaca), compró el 19 de mayo de 1580 el pueblo Lipica con sus alrededores (estando convencido de que el terreno cársico se parecía al terreno andaluz e italiano), así como la caballeriza con su rebaño de caballos cársicos.
Durante todos estos años, algunas veces, por las guerras que se cebaban en la región del Carso, los caballos de Lipizza fueron trasladados a otros lugares del Imperio austrohúngaro, pero siempre regresaron a su pueblo natal. Sin embargo, después de la Segunda Guerra Mundial, el rebaño de caballos de Lipizza fue repartido: una mitad de ellos fue trasladada a Italia, la otra mitad a Austria, y sólo después de muchos esfuerzos, las autoridades angloamericanas (bajo cuya autoridad se encontraba Lipizza entonces), devolvieron tan sólo once caballos lipizzanos a Lipizza, que entonces pertenecía a Yugoslavia. Hubo que empezar de nuevo.
En Eslovenia viven más de 600 lipizzanos, 308 en las caballerizas de Lipizza y unos 300 en las fincas de criadores privados. La raza está presente por todo el mundo, sobre todo en Europa y los Estados Unidos, pero también en Australia y África. Solo existen unos 6.000 Lipizzanos en el mundo, y una buena mitad de ellos son caballos sementales.
En alta escuela de adiestramiento se utilizan sólo los mejores caballos que demuestran una inteligencia sobrenatural y un cuerpo muy fuerte. Cada año nacen en Lipizza unos cuarenta caballos Lipizzanos. A la edad de 3 años y medio, los potros empiezan a “ir a la escuela”. Al quinto año, los criadores, según las pruebas, deciden quiénes van a entrar en la alta escuela de adiestramiento, y quiénes serán capados y utilizados como caballos turísticos o caballos de tiro (los últimos son también puestos en venta).
Aunque siempre relacionamos los Lipizzanos con el color blanco de su piel, o al menos gris claro (la única deseada por sus criadores), no siempre es así. Los Lipizzanos pueden ser frecuentemente gris oscuro, negros, marrón-grises o marrones oscuros. Lo que sí es verdad es que todos nacen muy oscuros y al crecer su piel se vuelve cada vez más clara. Unos se vuelven blancos ya a la edad de 3 ó 4 años, otros a más de 15 años.
El Lipizzano tiene un carácter bondadoso y alegre. Necesita mucha atención y se acostumbra con mucho cariño a su dueño o entrenador. Si se llega a establecer una amistad fuerte con ese caballo, será capaz de hacer mucho. Sin embargo, si se le descuida e ignora, se convierte en una criatura bastante indomable porque su inteligencia emocional está muy bien desarrollada.
Visita a la exposición de carrozas, carretas, carrozas de competición, tirando 2 caballos, y llevadas por dos hombres, uno que hace la conducción y el otro de pura competición, cambiando constantemente su situación a un lado y otra para que no vuelque la carroza, coger bien las curvas, etc…
El edificio más antiguo es una iglesia de 1658 dedicada a San Antonio de Padua.
Nos muestra diferentes caballerizas y contesta a diversas preguntas. Especialmente interesante es un edificio de 1703, la caballeriza más antigua. En ella, una especie de hotel de cinco estrellas dice textualmente, están ahora los caballos de mayor edad. Muy bonita.
Termina la visita 11′00 h.
Continuamos pasando por Coper a las 11′35 h. Hay mucho viñedo en la zona aprovechando un extenso valle: Variedades tintas. A las 11′50 pasamos por Portoroz.
Llegamos a Piran a las 12′00 h. Mucho calor. Parece que Piran proviene del griego “pyr” (fuego) porque tiempo atrás los barcos eran orientados mediante antorchas que servían de faro en la punta de la península sobre la que hoy se extiende la ciudad.
Muchas embarcaciones en el puerto.
Hacemos un mini recorrido, empezando por la plaza de Tartinijev, centro de la ciudad, único lugar muy extenso enfrente del puerto. En la plaza la estatua de Tartini (1692-1770), músico de prestigio en su época. Estamos en medio de la plaza con un sol de justicia y ninguna protección.
Seguimos la ruta y nos acercamos a una iglesia en lo alto de una colina que tiene una vista bonita de la ciudad. Bajamos y nos dispersamos para comer. Yo simplifico el tema, pues me interesa ver el barrio antiguo. Totalmente decepcionante. la ciudad está en el monte, por lo que las calles son muy estrechas, de dos-cuatro pisos, con fuerte pendiente, sin ninguna comodidad para vivir, muy necesitadas de restauración, etc.. Recordaba la ciudad de Dubrovnik.
Regresamos a Ljubljana. Por el camino, la guía da las gracias al grupo por su colaboración, puntualidad, etc. Nos felicita por la gran cantidad de cosas vistas en los doce días. Aplausos.
Llegando a la ciudad, el conductor detuvo un momento el coche en un espacio apropiado. Félix y Maribel dieron los sobres a la guía y conductor, previas unas palabras por parte de Félix de agradecimiento. Besos generalizados entre los cuatro y aplausos del resto de compañeros del viaje.
Ir al siguiente día Ljublana – Ciudad de origen
Foto: Tom Bean



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