Africa

Ouarzazate, la fascinación del desierto

De Tinghir a Erfoud

El primer alto que se impone es la ciudad del Tinghir, punto de partida de las expediciones en 4×4 que recorren el desierto. Construida en terrazas en la salida de las gargantas del Todra, Tinghir está dominada por una loma en la que se levantan las ruinas de una antigua kasbah.

El Valle de Ziz

En este otro valle hacia Errachidia, el río Ziz talla su ruta en la roca caliza, enclaustrado entre altas paredes áridas y rojas. El río conduce a una increíble extensión de agua, de color esmeralda, rodada de una fina banda de vegetación, en la sorillas de color ocre sombreadas por albaricoqueros. Los palmerales se suceden a lo largo del río, y los ksours dominan este paisaje. A cada lado de la ruta se encuentran los pozos de mantenimiento (de los foggaras). Se trata de unas galerías subterráneas cavadas para captar las aguas de las capas freáticas que sirven para el riego. El río continúa su ruta hacia el Sur, donde alimenta el inmenso palmeral del Tafilalet.

La próxima etapa, Erfoud, es el gran oasis del Tafilale, donde crecen más de 700.000 palmeras datileras. Una torre fortificada (borj), domina esta pequeña ciudad perdida en medio de las piedras. De allí se ofrece una vista espectacular sobre el palmeral de Erfoud y el desierto.

Hay que tomarse tiempo y degustar la especialidad de la zona: la kahlia, un tajin de cordero acompañado de huevos, cebolla, tomates, pimientos, y aromatizado con 44 especias diferentes. Abstenerse los que sean delicados de estomago.

De Rissani a Merzouga

Atravesando el desierto negro, las dunas rojas, el agua azul del increíble dayt serji, donde aparece un espejismo de flamencos rosas, se llega a la ciudad de Rissani, cuna de la dinastía Alauita. El mausoleo de Moulay Ali Cherif, fundador de la dinastía, invita a la meditación. Antiguo centro caravanero, la ciudad sigue siendo un importante lugar de comercio gracias a su gran zoco. El cuero filli es de una calidad excepcional: fino y suave, se fabrica a partir de pieles de cabras curtidas con cortezas de tamarisco.

Algo más lejos, las rutas asfaltadas se convierten en pistas. Aparece Merzouga y sus dunas. Arena roja hasta donde la vista se pierde, y un paisaje que no deja de cambiar al capricho de los vientos y la luz del sol. Es el Erg Chebbi, un inmenso conjunto de dunas que alcanzan los 150 metros de altura. Contemplar el amanecer o la puesta del sol en estas dunas es una experiencia única. Se ofrecen trekkings, vivacs, excursiones en dromedario para explorar el Sahara y sus misterios.

Foto: Jean-Pierre Lescourret

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Comentarios

Un comentario para “Ouarzazate, la fascinación del desierto”

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    Por Bitacoras.com | 26 Febrero 2011, 5:04  Vota: Add rating 0  Subtract rating 0  

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