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Tánger, una historia fuera de lo común

A pocos kilómetros de España, entre la montaña y el agua, existe un paraíso que se funde con el decorado del azul celeste, el azul intenso del océano y el azul verdoso del Mediterráneo. En una encrucijada de mares y continentes, donde el Mediterráneo se une con el Atlántico, y Europa con África, Tánger vive decididamente de cara al mar. Esta ciudad tiene algo único, impalpable e indefinible. Una sensación de libertad que flota en el aire, como el perfume de la flor de azahar.

Henri Matisse llamaba a Tánger “el paraíso del pintor”. Eugène Delacroix, al descubrir la ciudad exclamó “ Vengo de recorre la ciudad. En este momento soy como ese hombre que sueña y ve cosas temiendo que se le escapen”. Basta pasear unas horas por sus callejuelas para sucumbir al encanto de la ciudad.

La ciudad ha seducido a más de uno, y no a cualquiera. Las múltiples caras de Tánger hacen soñar desde hace siglos a artistas e intelectuales, conquistadores y beatniks, millonarios y excéntricos. Su historia es la de la ciudad que inventó la globalización. Tánger es ante todo una atmósfera. Cuando uno la abandona se pregunta si no ha soñado.

Tras una presencia fenicia revelada por algunos vestigios, entre los que se encuentran dos necrópolis, la ciudad fue fundad en el siglo IV A. de C. por los cartagineses, que hicieron de ella un gran centro comercial: Tingi. En 146 A. de C., a la caída de Cartago, la ciudad se incorporó con el nombre de Tingis al reino de Mauritania, aliado de Roma y gobernado por Juba II. Con el emperador Claudio, Mauritania se convierte en colonia romana: la Mauritania Tingitana, con Tingis como capital.

En los siglos que siguieron, Tánger se convirtió en objetivo de luchas entre Idrisis y España, luego los Almorávides, Almohades y Merínidos. Un tesoro codiciado también por los portugueses, ya que Tánger comerciaba activamente con Génova, Marsella, Venecia, Barcelona.. Conquistada por Portugal en 1471, la ciudad pasa a manos inglesas en 1661 gracias a un juego de alianzas reales entre Portugal e Inglaterra. Finalmente la dinastía Alauita recupera Tánger en 1684 bajo el reino de Moulay Ismael.

También en Tánger, en el parque de la Mendoubia, el Rey Mohamed V pronuncia en 1947 el discurso en el que reclama la independencia para Marruecos. Tánger conservará su estatus particular hasta 1960. Actualmente la ciudad conserva su legado cosmopolita. Las distintas influencias han configurado su diversidad cultural y su gran personalidad. En la ciudad soplan otros vientos. El nuevo puerto Tánger-Med une las autopistas terrestres con la autopista marítima del estrecho.. Para Tánger se abre una nueva época dorada..

Foto: JCarlos Gallardo

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Comentarios

Un comentario para “Tánger, una historia fuera de lo común”

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    Por Bitacoras.com | 12 Febrero 2011, 3:32  Vota: Add rating 1  Subtract rating 0  

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