Africa

El Valle del Nilo, Egipto

El Cairo: Pirámides, mezquitas y museos modernos

Como está escrito en los Cuentos de Las Mil y Una Noches, «el que no ha visto El Cairo, no ha visto el mundo». La bulliciosa capital de Egipto, cuyo nombre en español deriva del árabe Al-Qahira, ‘el victorioso’, es distinta a todas las demás ciudades del mundo y encarna 150 generaciones de historia, así como una civilización ininterrumpida que se remonta a la época de los Faraones. Al oeste de la ciudad, las Grandes Pirámides se alzan majestuosamente hacia el cielo, testigos de una época en la que la fe en la inmortalidad movía, literalmente, montañas. El corazón de El Cairo es un laberinto de callejuelas que se ubica en el viejo barrio islámico, entre poderosas mezquitas y caravanserais – posadas de los mercaderes de las antiguas rutas del comercio – que nos invita a adentrarnos en la edad media y seguir los pasos de sultanes legendarios como Saladino. Junto al Nilo, la metrópolis vibra al ritmo de la vida moderna.

El Cairo moderno es un centro de negocios dinámico, con una vida artística animada y un teatro de la ópera de fama mundial, tiendas exquisitas, museos contemporáneos, y un ambiente nocturno y gastronómico de vanguardia. Al sur del centro de la ciudad, en el viejo El Cairo, la comunidad cristiana egipcia – los Coptos – conserva su herencia de los primeros días del cristianismo, incluidos los vestigios más antiguos de comunidades monásticas. Además, los visitantes pueden seguir los pasos de la Familia Santa durante sus viajes a través de Egipto.

Alejandría y la costa mediterránea: grandeza, historia y playas de arena

El legendario puerto egipcio de Alejandría ha sido una encrucijada de civilizaciones a lo largo de la historia de la humanidad. En él, los relatos de las hazañas de sus muchos conquistadores siguen coexistiendo con su rica mezcolanza cultural. Alejandría, fundada por Alejandro Magno y famosa en la Antigüedad por sus eruditos, su faro y su biblioteca, se volvió a convertir en un foco de influencias cosmopolitas a principios del siglo XX, al encontrarse en la intersección de los mundos mediterráneo, árabe y africano. La grandeza de su época dorada cultural sigue viva hoy en día, no sólo en los libros de Lawrence Durrell o Konstantinos Kavafis, sino también en su Cornisa, repleta de restaurantes famosos por su marisco fresco y sabroso; en su nueva y majestuosa Biblioteca Alejandrina; y en los pintorescos barrios de la ciudad, con cafeterías, mercadillos de antigüedades y salas de cine de estilo Art Decó. Alejandría sigue brillando como la Perla del Mediterráneo oriental gracias a sus aromas exóticos y su profunda herencia histórica, cultural y arqueológica.

Desde las playas del Mediterráneo hasta los monumentos históricos del centro de Egipto

Al oeste de Alejandría, hacia Marsa Matruh, nos encontramos magníficas playas de arena que recorren una costa famosa por sus aguas azul turquesa. En esta zona, las residencias de verano y los hoteles de playa gozan de una gran demanda por parte de los turistas y de los propios Egipcios. Se halla junto a un paraje que durante la Segunda Guerra Mundial fue duramente disputado por Montgomery para los aliados y Rommel para las fuerzas del Eje.
Los evocadores monumentos conmemorativos de El Alamein convierten este lugar en una cita ineludible para el aficionado a la historia. Por su parte, la región del delta del Nilo, al este de Alejandría, desborda los sentidos con una vegetación verde y exuberante. Las antiguas ruinas, como las de Tanis y Abu Menas, y lugares de interés como la histórica ciudad de Rosetta y los monasterios coptos de Wadi el-Natrún, ofrecen la oportunidad de explorar realmente, más allá de los lugares más concurridos por los turistas. Al sur de El Cairo, una joya tras otra de la arquitectura faraónica – como Menfis, la necrópolis de Saqqara y las Pirámides de Dashur, El-Lisht y Meidum – esperan al viajero junto a la orilla izquierda del Nilo. Río arriba, en el Egipto medio, cerca de El-Minya, encontramos las tumbas de piedra de Beni Hassan y Tell El- Amarna, además de restos arqueológicos de la ciudad residencial del Faraón hereje Akhenatón. Más allá de Asyut, junto a Sohag, encontramos más monasterios cuyas raíces se remontan al siglo quinto después de Cristo. Al sur, en la frontera con el alto Egipto, nos esperan los templos extraordinarios de Abydos y Dendera.

El sagrado corazón del antiguo Egipto: Luxor y la ribera occidental

El inicio y punto álgido de cualquier viaje al alto Nilo es la pequeña ciudad de Luxor. Los majestuosos templos y ciudades funerarias que se encontraron allí, homenajesa la avanzada civilización que se estableció en torno a la antigua capital de Tebas,llevan milenios impresionando a sus visitantes. La magnífica columnata del templode El Karnak, que durante siglos fue el santuario central del dios Amón para todo elpaís, sobrecoge a todo aquel que lo visita. Más allá del río, en los distintos vallesde la necrópolis de Tebas, el viajero se siente abrumado por el tamaño gigantesco y la devoción espiritual de los templos mortuorios de gobernantes como Ramsés II o IIIy la reina Hatshepsut. Es en uno de estos valles, el espectacular Valle de los Reyes, donde los gloriosos gobernantes del Imperio Nuevo yacen desde hace más de tres mil años. Fue aquí, en 1922, donde Howard Carter sacó a la luz los legendarios tesoros de Tutankamón, cuyas reliquias funerarias continúan siendo objeto de leyendas en todo el mundo.

Gran final en el lejano sur: Asuán y Abu Simbel

Continuando con nuestro viaje hacia el sur, tres grandes templos nos esperan: el templo de Esna, dedicado a la diosa con cabeza de carnero Jnum, el santuario de Horus en Edfú y el doble templo ptolemaico de Kom Ombo. La siguiente parada es Asuán, donde hay mucho que ver en forma de joyas faraónicas – especialmente el templo de File – junto con maravillas más modernas como la presa de Asuán, que contiene el enorme lago Nasser.
En Asuán, el encantador paisaje fluvial de la primera catarata, con la espectacular caída de las aguas del Nilo entre las rocas, deja una huella imborrable. Más tarde, tras navegar a la puesta de sol en un barco de vela tradicional egipcio – la faluca – dar un paseo por el jardín botánico de la isla de Kitchener o tomar el té de las cinco en la terraza del hotel Old Cataract – embebido en historia regia de la época colonial – es fácil entender por qué Asuán sigue atrayendo a los europeos que desean escapar del frío invierno. El gran final de este viaje al profundo sur egipcio es el imponente templo de Ramsés II en Abu Simbel.
Sus estatuas colosales reinan sobre el lago Nasser, tras haber sido rescatadas de las aguas merced a la construcción de la nueva presa en la década de 1960, a una monumental gesta de la ingeniería, y proclaman al mundo la fama eterna de su creador y su reino.

El Cairo

La herencia Faraónica: Giza, Saqqara y el Museo egipcio

En la capital de Egipto, la metrópolis más grande de África y el centro urbano del mundo Árabe, Oriente y Occidente se unen en una fusión del pasado, presente y futuro que da lugar a una mezcla fascinante. Los atractivos de esta «madre de todas las ciudades» son infinitos. Todo recién llegado debe, en primer lugar, hacer una peregrinación a las Grandes Pirámides de Giza, la única de las siete maravillas de la Antigüedad que todavía se conserva. Una visita a las cámaras funerarias del interior de las Pirámides, el Museo del Barco Solar y el espectáculo de Luz y Sonido ante la Esfinge le ofrecerá una visión inolvidable de la singular cultura de la época de los Faraones. La necrópolis real de Saqqara no es menos impactante; en ella, unas obras de arte pioneras nos hablan de la riqueza y el espíritu creador que existió en la vecina Menfis, la primera capital del Imperio Antiguo. Entre lo más destacado se incluyen la Pirámide Escalonada de Zoser, las abundantes mastabas con una fantástica decoración en relieve y el Serapeum, el lugar donde yacen los sagrados toros Apis. Una corta excursión nos lleva hasta Dahshur, un lugar bastante tranquilo, lejos de las multitudes, donde se erigió por primera vez una tumba monumental con forma de pirámide perfecta. De vuelta al moderno centro de El Cairo, puede que no tengamos suficiente con una sola visita al Museo egipcio, que atesora miles de preciados objetos de la Antigüedad y, en particular, el legendario tesoro de Tutankamón.

La metrópolis moderna, la ciudad islámica y el viejo El Cairo

La UNESCO ha seleccionado más de 600 monumentos arquitectónicos del barrio islámico de El Cairo, con más de mil años de antigüedad, como merecedores de una protección especial y los ha incluido en la lista de lugares mundiales de interés cultural. Entre ellos hay mezquitas como las del sultán Hassan, Ben Tulún y Al Azhar, y la Ciudadela con sus torres. La avenida de Al Muizz, que recorre los dos kilómetros que separan las enormes puertas de la antigua ciudad – Bab al-Futuh y Bab Zuwaila- , serpentea a través de una selección exquisita de monumentos antiguos, entre los que figuran mausoleos, mezquitas, madrasas (escuelas), caravanserais (antiguas posadas para los comerciantes), fuentes y baños públicos. Un paseo de compras se convierte en toda una aventura para los sentidos en los cercanos bazares, especialmente en Jan al- Jalili, al-Muski y el mercado de fabricantes de jaimas, Jayyamia, o incluso en los mercados más alejados, como Kerdassa y Fustat. También cabe destacar lugares como el Museo Islámico, la casa de Gayer-Anderson – una residencia del antiguo El Cairo perfectamente restaurada-, las fantásticas colecciones del Museo de Cerámica Islámica, y el Museo de Mahmud Jalil, que recoge una oberbia colección de obras impresionistas. Un poco más al sur, a orillas del Nilo, el distrito del viejo El Cairo cuenta con prácticamente dos mil años de antigüedad. No podemos dejar de visitar las antiguas torres del Fuerte Babilonio Romano, el Museo Copto y una serie de importantes lugares religiosos, incluida las iglesias de Mar Girgis, Santa Bárbara, la Iglesia Colgante, las iglesias de Moallaqa, la sinagoga de Ben Ezra y la mezquita más antigua de Egipto, bautizada con el nombre del comandante militar Amr Ibn al-As. En la ciudad también podemos encontrar entretenimientos de todo tipo, como centros comerciales y varios campos de golf muy cuidados a las afueras. Por último, también recomendamos navegar una tarde por el Nilo a bordo de una faluca o asistir a uno de los diversos espectáculos nocturnos que se celebran en el moderno teatro de la ópera.

Luxor

Lugares sagrados que lo cautivarán

El Uqsur, actual Luxor, es la antigua capital de Tebas que, junto con la vasta necrópolis de la orilla opuesta del río, forma uno de los centros neurálgicos de la antigua cultura egipcia. El complejo central del templo de Luxor se presenta como una secuencia de 260 metros de grandiosas puertas, patios y salones con columnas.
Más impresionantes aún son las 40 hectáreas que ocupan la zona de templos de El Karnak. Durante más de 1700 años, hasta bien entrada la época romana, El Karnak fue ampliado por prácticamente todos los gobernantes. Cabe destacar los enormes pilones y obeliscos, y el templo de Amón con su magnífica sala de columnas. El tamaño y la escala de El Karnak queda reflejado todas las noches en el impresionante espectáculo de Luz y Sonido que se celebra a orillas del lago sagrado. No hay mejor manera de disfrutar del encanto de esta pequeña ciudad que paseando en calesa por sus tranquilas calles. También son recomendables los distintos museos de momificación y arqueología. Las excursiones de un día desde Luxor a los templos de Dendera y Abydos al norte, Esna al sur, o hacia el Mar Rojo al este, también merecen la pena.

Tumbas, templos y colosos: sorpresas sin fin a las puertas del más allá

Al igual que ocurre con las Pirámides cercanas a El Cairo, la necrópolis de Tebas está orientada hacia el oeste, donde el sol, siguiendo el movimiento de Osiris hacia el otro mundo, desaparece tras un horizonte de arena. Hasta hoy, las tumbas y templos mortuorios son un claro testimonio de la inmensa fe y energía de sus constructores.
Entre los extraordinarios atractivos de la necrópolis de Tebas, vigilada por los colosos de Memnón, encontramos el templo de Ramsés II (Ramesseum), Ramsés III (Medinet Habu) y la reina Hatshepsut (Deir El-Bahari), el poblado de los trabajadores de la necrópolis con sus tumbas (Deir el-Medina), y las tumbas de la nobleza (Sheij Abd el-Qurna). En el Valle de las Reinas, podemos visitar el lugar en el que descansa la bella Nefertari, y en el Valle de los Reyes podemos presentar nuestros respetos a los sesenta Faraones del Imperio Nuevo allí enterrados. Aquellos que deseen admirar de este paraje a vista de pájaro pueden volar en globo a primera hora de la mañana sobre las montañas desérticas y disfrutar de una perspectiva única de esta maravilla de la antigüedad.

Cruceros por el Nilo y el lago Nasser

No hay mejor lugar para apreciar la belleza del Alto Valle del Nilo, en el extremo sur de Egipto, que desde la cubierta de un crucero. El paisaje bucólico del río pasa ante el viajero en un formato panorámico, al más puro estilo cinemascope, para deleite del espectador. De vez en cuando, en las excursiones en tierra, el visitante puede disfrutar de enclaves faraónicos de gran interés, ya que, en el trayecto entre Asuán y Luxor, se pasa por Esna, Edfú y Kom Ombo. Los pasajeros pueden seleccionar una gran variedad de barcos y trayectos, con viaje de ida, o de ida y vuelta, para sumergirse en la experiencia aún más plenamente. Una alternativa romántica para los aventureros es el viaje nocturno a bordo de una faluca, un barco de vela tradicional, desde Asuán hasta Edfú o Esna. Otro de los atractivos náuticos de Egipto es la oportunidad de embarcarse en una travesía por el lago Nasser en una amplia selección de cruceros, alguno de los cuales brindan al viajero todo tipo de lujos.
Durante los días de viaje hacia el sur con destino a Asuán, los pasajeros, en pequeños grupos, lejos del tumulto y el ajetreo de los lugares más concurridos del norte, visitan complejos religiosos de gran interés, entre los que destaca Abu Simbel.

Asuán – Aswan

Idilio fluvial en la primera catarata

Asuán, la ciudad más meridional de Egipto, en otros tiempos puerta hacia el interior de África y, hoy en día, último puerto de todos los cruceros por el río, es famosa por sus dos presas: la presa construida durante el periodo colonial a principios del siglo XX y la espectacular presa del Alto Asuán, un hito de la ingeniería logrado durante las décadas posteriores a la independencia. De las canteras de Asuán procedía el granito para los monumentos Faraónicos río abajo, como demuestra el gran obelisco inacabado. Los amantes de la arquitectura antigua presentan sus respetos al santuario de File, con sus templos de Isis y Hathor, y el quiosco de Trajano. Otros lugares imprescindibles son el templo de Beit el-Wali y Kalabsha, el Museo Nubio, y el Nilómetro de la isla Elefantina. Si da un paseo por el bazar restaurado o visita alguno de los poblados nubios de la zona, podrá contemplar el encanto de la rutina cotidiana, incluida una velada tradicional. Pero en Asuán, el Nilo es la pieza central, por lo que recomendamos dar un romántico paseo en faluca a la luz de la puesta de sol —tal vez con una parada en los jardines botánicos de la isla de Kitchener— o, en la orilla oeste, un paseo hasta el mausoleo de Agha Kahn, o las tumbas de piedra y las ruinas del monasterio de San Simeón.

Alejandria y la costa medirerránea

Una metrópolis con una rica herencia cultural: la antigua biblioteca y el faro

El venerable puerto viejo de Alejandría, en el extremo noroeste del delta del Nilo, se estableció como capital comercial y centro de aprendizaje helenístico en los días de Ptolomeo. En la actualidad, continúa siendo un lugar fascinante, con una multitud de facetas por explorar. La entrada del puerto, que en otro tiempo fue el lugar donde se erigía el legendario faro, atrae hoy la atención del turista por la alcazaba otomana de Qaitbey. Los principales lugares históricos de Alejandría son las catacumbas de Kom El Shuqafa, las primeras tumbas ptolemaicas de Anfushi, el famoso pilar de Pompeyo —custodiado por dos esfinges—, el anfiteatro romano de Kom El Dikka, la villa de Al-Tuyur con sus bellos mosaicos y el Museo Grecorromano. Adentrándose más en la ciudad, los barrios con aire oriental como Anfushi o Gumruk, caracterizados por sus calles estrechas, bazares bulliciosos y enormes mezquitas, invitan al visitante a un dejarse llevar. Los vestigios del renacimiento cultural de Alejandría de principios del siglo XX pueden apreciarse en las fachadas de estilo Art Nouveau, los cines y cafés del céntrico barrio de El-Manshiya, y un sensacional museo dedicado a la vida del poeta alejandrino Constantine Cavafy, además de afamadas marisquerías y villas junto al mar ubicadas de camino al elegante barrio de Montazah. La nueva Biblioteca Alejandrina es heredera del rico bagaje cultural de la ciudad y, al mismo tiempo, encara el futuro con confianza, tal y como refleja su estilo arquitectónico posmodernista.

Desde el idílico Delta del Nilo hasta los monasterios de Wadi el-Natrún

En la verde y pintoresca campiña agrícola del delta del Nilo, alrededor de Alejandría, se pueden encontrar varios lugares de interés, incluidas las ruinas de la antigua metrópolis de Tanis. En el brazo occidental del Nilo nos encontramos con Rosetta, ciudad que se hizo famosa en todo el mundo a raíz del descubrimiento de la piedra que lleva su nombre y que permitió a Champollion descifrar el antiguo lenguaje jeroglífico de los faraones. En el desierto de Wadi el-Natrún, de vuelta a El Cairo, cuatro monasterios — Anba Bishoi, Anba Maqar, Al-Suryani y El-Baramus—, con iglesias repletas de valiosísimos frescos e iconos que datan de hace mil años, rinden testimonio de la época en la que la vida monástica cristiana se centraba en esta zona.

El Mediterráneo: El Alamein, Marsa Matruh

Inmaculadas playas de arena fina junto a unas aguas de color turquesa son las características que mejor definen a la costa mediterránea de Egipto, desde Agami -en el este, no lejos de Alejandría- hasta Sallum –en el oeste, cerca de la frontera con Libia-. A lo largo de este tramo de costa, numerosas villas, hoteles y complejos turísticos ofrecen la infraestructura necesaria para unas relajadas vacaciones de verano. Numerosos lugares de interés y diversión ofrecen al viajero un amplio abanico de actividades, como la visita al faro ptolemaico de Borg El-Arab, las antiguas ruinas de Abu Menas o el famoso campo de batalla de El Alamein, con sus conmovedores monumentos. El recién construido centro turístico de Porto Marina, 105 km al oeste de Alejandría, tiene un encanto especial. El complejo, que constituye el primer puerto deportivo de nivel internacional de la costa mediterránea del norte de África, dispone de un hotel, un campo de golf, un balneario y el centro comercial Venice Canal, y está considerado como la puerta de entrada a Egipto desde el Mediterráneo

Foto: Corbis & Isabel Vega
Fuente: Guía turística Egipto

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Comentarios

3 comentarios para “El Valle del Nilo, Egipto”

  1. Información Bitacoras.com…

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    Por Bitacoras.com | 7 Julio 2012, 20:45  Vota: Add rating 0  Subtract rating 0  
  2. WOW. En realida había leido cosas del Nilo y lo conocia más por referencias históricas. Pero enterarme de todo la oferta turistica es para enamorarse y quedar pendiente de hacer un viaje.

    Por Real Estate Cuenca Ecuador | 9 Agosto 2012, 22:11  Vota: Add rating 0  Subtract rating 0  
  3. Alejandría ciudad legendaria, histórica, y con mucho encanto. Rica vida.

    Por Elecciones Ecuador 2013 | 14 Enero 2013, 22:55  Vota: Add rating 0  Subtract rating 0  

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